וְהָיָ֤ה יְהוָה֙ לְדַיָּ֔ן וְשָׁפַ֖ט בֵּינִ֣י וּבֵינֶ֑ךָ וְיֵ֙רֶא֙ וְיָרֵ֣ב אֶת־רִיבִ֔י וְיִשְׁפְּטֵ֖נִי מִיָּדֶֽךָ׃ (פ)
(24-17) Y aconteció que, como David acabó de decir estas palabras á Saúl, Saúl dijo: ¿No es esta la voz tuya, hijo mío David? Y alzando Saúl su voz lloró.
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